“Es necesario reconocer, por un lado, que la expansión de los
medios masivos y las tecnologías digitales potencian la producción,
circulación, almacenamiento y recepción de mensajes diversos a gran distancia y
escala. Pero, por otro, al motorizar desigualdades en el acceso a la
información y al conocimiento, acrecientan diferencias económicas, sociales y
culturales existentes”
(Elena García*)
Que la educación y la información son
herramientas de poder creo nadie puede negar. Es así, que los distintos
gobiernos saben muy bien cómo utilizar ambas “armas” a su favor, y en muchas
ocasiones en desmedro de los intereses de la población. Es poder para ambas
partes dependiendo los fines que se buscan, los objetivos que se tengan y la
manera en que se utilicen.
Tanto la educación como la información a la que
tenemos acceso no es universal, entendiendo que hoy en día no todos tienen
acceso a la educación y mucha de la población mundial queda excluida de ciertos
canales y medios de comunicación e información debido a barreras culturales y económicas,
aun así, no se puede negar que más allá
de dicha realidad es una amplia mayoría la que aun así accede.
Cuanto mayor y mejor educación e
información tengo mayores serán mis herramientas ante diversas circunstancias
sean políticas, económicas, culturales, etc. Internet revolucionó la forma en
que nos comunicamos, transmitimos información y desarrollamos nuevos
conocimientos. En este sentido, la red,
puede informar como así también desinformar, dependiendo el uso discrecional
que uno haga de los medios a través de los cuales se informa y del análisis que
se realice de la información, de los datos obtenidos y de los nuevos
conocimientos. En la red, en cierta forma, se reúnen todos los formatos hasta hoy conocidos: en
ella encontramos la radio, la televisión, los periódicos, etc. Todos en uno,
sumado a ello la inmediatez con la que accedemos a la información y la interactividad
que en algunos casos se puede dar.
La educación trató, o al menos
eso podemos creer; de no quedar en el tiempo con los avances tecnológicos y se
sumó modificando en algunos aspectos la conexión y el tratamiento que se hace
de la tecnología dentro del aula. Incorporando en los programas de las escuelas
secundarias la enseñanza de la computación y de los nuevos medios de expresión.
Somos testigos que hoy en día muchas personas acceden a sus estudios formales
gracias a la educación a distancia u on-line, dato que no es menor sabiendo la
importancia que la educación tiene en una sociedad y de la necesidad que en
muchas regiones se tiene de poder contar con el acceso a estudios terciarios o
universitarios de calidad, aportando de esta manera la a reducción de las
barreras que en un comienzo mencionábamos.
“Tecnología” implica muchas
cosas, desde el uso de computadoras hasta el uso de Internet y de redes
sociales. Internet nos ofrece una amplia gama de recursos y posibilidades que
bien pueden ser de soporte en el proceso de enseñanza-aprendizaje, solo basta
con “afinar” nuestro criterio, nuestro discernimiento, no caer en la dicotomía si
es bueno o malo. Buscando en cada momento el mejor uso posible tanto de
Internet como de las redes sociales y de todas aquellas tecnologías que nos
permitan acceder, transmitir, procesar y difundir tanto información como
conocimiento, que hoy en día se nos ofrecen gratuitamente, no olvidando que la
información que hay es la que en gran y mayor medida quiere el poder político que
tengamos al alcance de la mano pero también que está en nosotros que esa
información sea parte de nuestro poder, de poder a nuestro favor.
Estamos en la era de la “telaraña
global”, de la “digitalización”, “globalización” y estamos expuestos a una
saturación, un exceso de información, de
fuentes y en este sentido la figura del docente puede ser fundamental para marcar la diferencia
en los resultados obtenidos. El docente como mediador, tamiz para
que la información y el conocimiento al que accedan sus alumnos sea lo más
exacta posible, objetiva, completa y oportuna.
* Elena García, profesora de Matemática por la Universidad
de Buenos Aires, con una diplomatura de Sistemas de Información en Oxford, y
especialista en Informática Educativa por la UNED, de España, sumó a esos
títulos una notable carrera en cuestiones relacionadas con la educación y las
nuevas tecnologías, la educación a distancia, la formación de redes escolares y
la producción de contenidos online, entre otros aspectos.
Fuentes:
Entrevista que mantuvo Elena García con el portal www.educ.ar
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